Entrevista para Idiofóbica (México)

ENTREVISTA IDIOFÓBICA

BANDA: NACHO CAMINO

PARA PUBLICARSE EN EDICIÓN DE MAYO

FORMATO: REVISTA IMPRESA, DIGITAL Y REDES SOCIALES

POR: JORGE VEGA TAPIA

 

Nacho Camino pertenece a una generación de músicos que ha sabido abrirse paso a través de los círculos independientes de la industria musical. Con una propuesta que se mueve entre los sonidos clásicos de la trova sevillana y la música urbana contemporánea, Nacho Camino adereza las notas con composiciones sobrias que evocan un romanticismo sereno y contemplativo, imponiéndose ante todo como un autor con voz y convicción propia. 

 

IDIOFÓBICA: “Nunca hemos sido modernos” es el nombre de tu última entrega en estudio ¿Cuál es la carta de presentación de este trabajo? ¿Qué podemos esperar de él?

NACHO CAMINO: No sé qué espera el público de un disco, y menos cuando se trata de alguien nuevo en la ciudad. Somos forasteros en nuestra casa y en la ajena. Extraños. Quienes han escuchado nuestra música dicen que habitamos un espacio entre dos mundos, una especie de purgatorio. Es el lugar ideal para que nadie te moleste: ni los insoportablemente puros ni aquellos que han vendido su alma al diablo.

En cualquier caso, es absurdo esperar nada. Ni siquiera otro disco. Eso es propio de los personajes de Beckett y de los ingenuos.

IDIOFÓBICA: Tu carrera solista se convirtió en formato de banda al irse incluyendo músicos al proyecto ¿Cómo fue el proceso de adaptación de la banda a tus canciones?

NACHO CAMINO: En realidad, mi trayectoria como solista discurría tan incógnita como mis maquetas caseras. Es la inclusión de otros intérpretes lo que justifica llamar a este corto itinerario una “carrera”. Excelentes músicos. Amigos. He de suponer que les gustan las canciones, pues tocarlas es, hasta ahora, la única ganancia que disfrutan.

IDIOFÓBICA: Tus letras denotan cierta vocación por desprenderse de los convencionalismos de la música popular. En tus propios términos ¿Cómo definirías tu música?

NACHO CAMINO: Definir significa poner límites, tarea que resulta ingrata a quien firma sus propias obras. Lo cierto es que no tengo más vocación que la de producir objetos musicales que satisfagan mis expectativas. Para que se hagan una idea, me gustan Los Panchos tanto como el penúltimo disco de Scott Walker. ¿Qué hacer con semejante dispersión sino seguir hacia adelante? En esta vida, cada uno hace lo que puede. Y no es que me estorben los convencionalismos, sino la trivialidad y la demagogia de cierta música de masas. El bolero o el tango, por poner dos ejemplos, están plagados de convenciones y han dado lugar a canciones maravillosas. La aparente rareza de mi música quizá radique, precisamente, en mi incapacidad para adscribirme a un género. Cada canción viene de un lugar distinto, sembrando más y más dudas.

Por lo que a mí respecta, encuentro nuestra música fácilmente asimilable. Pero yo no soy el público.

IDIOFÓBICA: En tu búsqueda por ofrecer una propuesta diferente y lejana a la música de masas ¿Cuáles consideras que hayan sido tus mayores influencias musicales, e incluso, literarias?

NACHO CAMINO: Muchas. No hay nada divertido en hacer algo desde cero, excepto si uno se propone multiplicar la nada. El rastreador de citas musicales y librescas tiene trabajo con este disco, pero ya le advierto de que no todas son demasiado obvias. Hay bastantes referencias de la novela distópica, de la música clásica  y, seguramente, ecos de muchos cantantes del pasado y del presente. Cantantes de voz grave y profunda, que, según dicen, mienten mucho mejor que los tenores. Por haber, hay hasta un sample de Jean Paul Sartre, lo que significa que también estamos abiertos al humor. Soy un oyente y un lector omnívoro, y, como tal, nada mitómano.

IDIOFÓBICA: Para terminar, de todas las composiciones que has producido ¿Cuál consideras como tu obra más personal y por qué? 

NACHO CAMINO: “Rose” habla de la mujer con la que llevo viviendo trece años: una influencia mucho mayor y más decisiva que cien libros. Descontando esa canción, quizá “Nunca hemos sido modernos” sea el pozo que he cavado más profundo. Es el pasado, volviendo a la vida. Como alguna vez le oí a mi hermana Yolanda: “Todo lo que has sido, incluso aquello que quisieras olvidar, es lo que te convierte en la persona que eres.”

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